Primer amor

 

Ella le enseñó a besar.

Besos furtivos en parques sin nombre,

besos nuevos,

promesas de inmortalidad.

 

Y ungido por el primer amor

vivió días de rosas.

 

Ella,

la primera mujer,

la promesa de todo lo que había detrás de los besos,

el sueño de la eternidad.

Sólo Ella.

 

No existió nada más,

apenas los ecos de una vida anterior,

apenas los rumores de una vida lejana.

Ella.

Sólo Ella.

 

Algunos siglos más tarde

ella le dijo adiós.

Y más palabras,

cree.

No las escuchó.

Sólo Adiós.

Y descubrió que la eternidad dura mientras dura.

 

Adiós.