Textos

ÓPERA

 

El cirujano Lee Johnson se ha quitado los guantes y se lava las manos de manera meticulosa. No deja de pensar en si podría haber hecho algo más. No, nadie podría haber hecho nada. En la sala de operaciones continúa sonando Madama Butterfly.

 

Puccini. Puccini conseguía relajarlo. Siempre lo había hecho, desde la primera vez. Con quince años su padre le obligó a acompañarle a la ópera. Él se opuso, la ópera era cosa de mujeres. Pero se levantó el telón y la música de Puccini llenó el teatro. Algo le tocó por dentro.

 

Después vinieron Verdi, Rossini, Bizet, Wagner… La ópera fue la banda sonora de su época de estudiante en la facultad de medicina. Le ayudaba a concentrarse.

 

El día que Mary le dijo que se iba, encendió un cigarro y escuchó El Trovador. Fue raro. No se dijeron nada más. Hacía años que no tenían nada que decirse.

 

Ahora tiene que hablar con los padres del pequeño Harper. No, nadie podría haber hecho nada más. No es ningún consuelo. Nunca lo habrá. Puccini.

 


Relato ganador de la Segunda Edición del Concurso de Microrrelatos de Parada de Sil.